-¿A dónde señorita?
-A las estrellas.


24 de junio de 2013

No hizo ron con hielo...
¡DADME UN GIN TONIC!


Cuando te marches, no te vayas por la puerta de atrás.
Cuando te marches, haz un último ron con hielo y luego vete, 
vete tan lejos como tu corazón quiera.
"Quiero que ésto acabe, olvidarte"

All right.
Show must go on

Inside my heart is breaking,
my make-up will be faking;
But my smile still stays on.

23 de junio de 2013





...

No estaban de acuerdo en mucho. De hecho raramente estaban de acuerdo en nada. Se peleaban todo el tiempo y se desafiaban el uno al otro todos los días. Pero a pesar de sus diferencias, tenían una cosa muy importante en común, estaban locos el uno por el otro.




Sigo dedicándome canciones como si fueras tú.
Le gustaba el olor del mar, a lo mejor no tanto como el de la tierra, o las flores, pero desde luego le gustaba el olor del mar, y ese mismo aroma la transportaba a un lugar más cercano y cálido donde hubiera querido pasar el resto de sus días; oh, la memoria, qué mortífera y nostálgica arma es cuando se presenta en recuerdo.
Quizás lo mejor que podía hacer era sucumbir a ello y echarse arena sobre el cuerpo, poco a poco, para que la sensación de que el tiempo pase cese y pueda sentir que todo queda en un standby el tiempo que ella quiera, los minutos que ella necesite para volver a subirse a los tacones y caminar a paso firme… Mas, ¿qué paso firme? Siempre ha sido de las típicas que al posar los pies sobre un lago lo hace poco a poco, y titubeando al notar las primeras punzadas por ver que está fría. Ella no es de las que dan pasos firmes, ella es de las que se sientan en la orilla y poco a poco deja que la marea la acune, por ello, no duda en levantarse de las pequeñas dunas que los propios pies de cientos de personas dejan en la playa para dirigirse a la orilla. Se sienta. ¿Qué importa que se moje el vaquero? Se sienta y observa apoyando las manos a sus lados en la arena de la orilla, diferente a la del principio. Ésta es más dura, y húmeda. Qué curioso símil. Últimamente no puede quitarse el sexo de la cabeza. ¿Se estará volviendo una depravada? No, no lo cree, al menos eso espera, ¡qué decepción se llevarían todos! Pero, ¿y lo bien que sienta? Clava los dedos en la arena y coge un puñado por cada mano, sin separarlas del suelo. Siente la dureza de la arena, algunos granos colándose bajo las uñas. Daños colaterales, piensa. Siente como la arena se amolda a sus manos y sus manos se amoldan a la arena. Parecen una unión perfecta, húmeda y algo rasposa. Rasposa. Recuerda que la barba le solía pinchar cuando la besaba por los muslos. Quiere no pensar en ello. Lo quiere. Suelta el agarre de la arena en ello, y puede notar como la arena pierde casi toda consistencia. Sólo algunos restos permanecen en sus dedos cuando alza las manos para verlas entre la oscuridad, casi queriendo contar cuántos granos de arena han cogido cariño a su piel. Sin embargo, es consciente de que el resto quedó destruido. Habían sido uno, una fusión, y ahora no son más que granos individuales. Pierde su forma. Se desvanece su dureza. La humedad se va. Parece casi que la arena sólo fuese capaz de estar completa, hecha, en sus manos. Sus manos... Basta. No quiere recordarlas. La arena ahora está seca. Sin embargo, las manos de ella siguen húmedas. Qué curioso, piensa, la orilla de la playa sabe de lo que ella habla, de repente se siente comprendida por aquellos restos que permanecen de arena. O quizás esos restos de arena se sienten comprendidos por ella. Qué demonios. Tanto la arena como ella están buscando algo de cariño en esta fría noche. Tal vez se estén comunicando en algún ritual emocional y ella no lo sabe. Nunca ha sabido comunicarse en cuanto a sus sentimientos. No se le da bien ser comunicativa cuando más hace falta. No sabe expresar qué guarda.

Qué frustración.

Una ola parece haber leído su mente; tímida se acerca a acariciar sus pies, casi parezca que la consuele. Eso la reconforta. O quizás es un placebo que quiere creer para reconfortarse. Sonríe. ¿Qué más dará? Se queda inerte observando sus manos. Las mira. Las estudia. Trata de comunicarse con sus nuevos amigos los restos de arena, quizás restos de amor que la orilla le regala. Quizás restos de amor que la orilla abandona. Se siente algo confusa. ¿La orilla la quiere, o está cortando con ella? Una ola viene de nuevo. Más larga. Más suave. Como aquellas caricias. Señor. Qué caricias. Cuánta delicadeza. Basta. Sal de mi cabeza. Piensa. Pero... Qué manera de tocarle y recorrerla tenía. Basta. Ya vale. Trata de olvidar. Realmente está tratando de desinhibirse de toda emoción. Quiere llorar, pero no puede. Ni si quiera sabe si tiene un motivo. ¿La arena la ha dejado o está dándole el amor que añora? Una ola vuelve más certera. La moja hasta las caderas. Un momento. El mar está haciéndole el amor. ¿Se fumará después un cigarro y sólo dejará restos de espuma en su boca cuando baje la marea? Tiene miedo. ¿Y si el mar le hace daño también? No quiere hacer el amor con el mar. El mar la está violando… Pero lo hace tan suave, y tan salado. Insiste en acariciarla. Tal vez no esté abusando de ella. Tal vez sólo quiere mimarla entre vaivenes de sus olas mientras le hace el amor. ¿Y si le promete cosas? Serán falsas. Como la arena. La arena ha dejado sus restos en sus manos y ahora, cuando quiera quitarse las lágrimas, sólo se le meterá más arena en el ojo. Qué crueldad. Se siente coartada de sus propias emociones. Ya no le sale llorar; el mar la intimida. O tal vez no. Alza la vista, quiere contemplarlo. Parece que está calmado. No quiere discutir con ella. No quiere hacerle daño. Sólo hacerle el amor.

Tira de su camiseta. La tira lejos. El mar quiere hacerle el amor y ella está ahí sentada con la lefa de la arena recordándole que se ha deshecho. Le molesta el sujetador. No lo quiere. Quiere desnudarse al mar. Quiere que la marea la meza y le haga el amor. Se levanta, únicamente para bajarse los Levis y las braguitas con el lacito al frente que tanto le gusta. Se desprende de toda ropa y toda capa que la separe de ese gran desconocido que quiere tocarla. Se siente muy sola. No se le ocurrió mejor compañía. Por eso vino a la playa. Vino a la que fue “su playa”. Tal vez el mar le haga el amor como aquel. No. No lo hará. Tampoco quiere. No quiere que nadie se lo haga igual. Tampoco quiere recordarlo, o no será capaz de moverse. Poco a poco se adentra en el agua. Primero la punta de los pies. Duda. El agua está fría. ¿Estarán igual de fríos sus sentimientos? Desde luego no le ha prometido nada más que el cariño una noche. ¿Y si no es suficiente? ¿Y si busca su compañía todas las noches a partir de ahora para olvidar? Cualquiera entendería que sería un intento de suicidio muy inesperado. Cualquier noche podría venirse abajo por los recuerdos y no querer salir a flote. Se está ahogando en un vaso de agua. Se está ahogando en la orilla del mar. El mar quiere hacerle daño entonces. O eso piensa. Una ola viene con la marea, el sonido de la ola romper contra la arena rota la envuelve, y el agua ha envuelto también sus delgados muslos que aprieta uno contra otro, atrayéndola por inercia el mar hacia el interior. Tonta, piensa. Concéntrate en el polvo. El mar está con los preliminares y apenas le has hecho nada con tanto pensar en recuerdos. Sabe que eso es inevitable. Extiende sus brazos, acaricia la superficie del mar, cree que eso puede gustarle. ¿Estará el mar sintiendo gusto? ¿O sólo pretende mimarla a ella? Nada un poco sobre él. Se siente protegida a pesar de lo mucho que le asusta el mar. Se expande en su silencio. Puede sentir como el agua se hace dueña de su cuerpo. Lo acaricia. Lo acaricia con cuidado. El agua le está susurrando. ¿El qué? ¿Está pidiéndome una cita? ¿Tal vez un cigarro para después? Su propio pelo la acaricia en el agua cuando se deja flotar. Se hace la muerta. O está muerta. No hace falta no respirar para estar muerta. O al menos eso piensa ella. Nota que comienza a hundirse. Maldita nostalgia. Así no hay quién se evada. Quiere hundirse. No. No quiere. Pero se hunde. O al menos eso cree. Uf, menos mal. El mar sólo estaba jugando a abrazarla. El mar. De repente no es tan frío. Puede notar como la relaja, como peina su pelo. Puede sentir como un escalofrío le recorre la columna cuando cierra los ojos y se deja mecer por las caricias del mar. Intenso. Silencioso. Romántico. Él sabe que no podrá hacerlo igual. Pero desde luego le está dando cariño.


¿Cuánto tiempo pasa? Minutos. Tal vez demasiados. Lo mismo una hora, su piel está ligeramente arrugada. ¿Qué pasa? El mar la mueve. Parece que lleve una dirección. Se deja mecer por la corriente. De repente se encuentra en la orilla. Dejada suave y tiernamente por las olas que la trajeron. Cierra sus ojos en la orilla. Se mantiene tumbada. Desnuda. Erizada. Querida por el mar. Se deja acariciar por la brisa. Se deja embaucar por el olor. ¿Es éste el olor a sexo del mar? Está segura de que no ha sido un polvo. Ahí han hecho el amor. Tal vez una orgía con la arena y los peces cotillas. Se levanta. Mierda. Ahí están. Los restos de arena. Pegados a su piel, a su pelo. No se van a desprender. Y ahora, ¿Cómo tomárselo? ¿Es la arena reclamando que no me vaya? “No te vayas” quiere oír. Como quiso oír muchas veces. Si la arena le hubiese respondido, en su mente seguramente hubiera dicho acorde a su necesidad “Sin ti, me desmorono”. Sería algo literal, no hay duda. Pero sacado de contexto, joder, qué bonito. Se siente triste de nuevo. Quiere escucharlo. O no quiere. O quiere, pero se niega a admitirlo. Al menos no delante de su inesperado amante al que se dispone a abandonar, el mar. El amor con el mar. Las caricias. Los besos. Los abrazos. Y ahora la tristeza. Y de pronto otra ola. Más fuerte. Ruda. La sacude con fuerza. Le ha hecho daño incluso. Pero la ha sentado. La ha mantenido ahí, y la arena se le ha pegado con más fuerza. Ahora lo entiende. La playa está tan confundida como ella. Tal vez le de rabia haberla visto venir esta noche sola. Sin compañía. Tal vez por eso le ha hecho el amor con tanto mimo. Tal vez por eso no la quiere dejar ir hasta que no sea con una sonrisa. Pero qué sonrisa hay. ¿Qué queda? Vuelve a coger la arena. La estruja con fuerza y se la esparce por los brazos. Está fría. Pero también raspa. Y es eso lo que está buscando. Quiere esa sensación de placebo para poder dormir. Necesita sentirlo. El olor del mar siempre le recuerda a aquella noche en la que se desnudó frente a aquel. Cada vez que olía el mar revivía todo ello. Quizás por eso buscó que le hiciera el amor esta noche. Cada vez que olía el mar se transportaba. Podía sonreír. E, incluso, casi podía sentirle correr a su alrededor buscándola si cerraba los ojos y se concentraba en el viento. Le gustaba el olor del mar, a lo mejor no tanto como el de la tierra, o las flores, pero desde luego le gustaba el olor del mar, y ese mismo aroma la transportaba a un lugar más cercano y cálido donde hubiera querido pasar el resto de sus días.

22 de junio de 2013


Una de mis pelis favoritas y más imprescindibles en casa.
Una de mis escenas favoritas y más imprescindibles en mensaje.


Maldita sea, viéndolo ahora me recuerda al primer beso.
La muy me ha dicho que me parezco al maldito "Bill" de Muñeco en mi forma de ser y me ha obligado a leerme trozos sueltos para corroborarlo. Tú, sí, tú, te odio MALDITA. Ahora me has enganchado.
Sal
de
mi
cabeza

Por favor.

Suave como una nube voy a ser vapor...

Nunca comprendí el sentido de esa frase hasta ahora.
"Tienes una sorpresa aguardándote en tu casa. Mientras yo no esté estoy seguro de que te servirá como acompañante. Y probablemente te resulte más tierno que yo. Sonríe, mi niña. R."


Juro que al verlo he sonreído. Pero este puchero enfadado es por no dármelo tú en persona. ¡Tonto!

21 de junio de 2013



Por aquí me paso tus mentiras, tus promesas de lunas agujereadas, por aquí me paso tu impulsividad, tus cojones, tu falta de valentía para quererme. Por aquí me paso tus excusas, tus rebotes, tus malas palabras, tus niñeces, tus paranoias con cada palabra que digo que tomes como que te dé la absoluta gana. Por aquí me paso las lágrimas que he echado por ti, por aquí me paso todos los falsos "Voy a cuidar de ti", por aquí me resbalan cada "Yo te protejo" y cada "Lo siento", que lamentablemente, esos últimos, han sido menos de los que me merezco.
Por aquí me paso tu facilidad para mandarme a la mierda, tu falta de ganas de querer estar conmigo, por aquí me paso tu orgullo de sentirte bien siendo, y cito literal, un "inmaduro, cobarde, orgulloso y paranoico" aún haciendo daño a quien quieres y sin que ello te rompa por no querer ser mejor persona de lo que ya eres sólo por la simple razón de que cuando se quiere, se quiere para bien. Por aquí me paso a todas esas que hubo antes que yo, y a todas las que habrá después que tanto te podrán y pudieron querer con ello. Por aquí se me cae la falta de amor que me tienes como para te importe tan poco yo como para eliminarme del mil sitios y seguir con una sonrisa.
Por aquí me paso tus vueltas de tortilla y tus huidas en mis horas de llanto, por aquí me paso tu falta de insistencia, por aquí me paso lo que significa que ni siquiera te molestes en venir. Por aquí me paso que quieras que aparezca con mi coche por tu casa. Por aquí me paso todas las veces que llorando lo quise yo y no diste señal. Por aquí me paso que quisiese que fueses el padre de mis hijos. Por aquí me lo paso todo, porque todo eso carece de importancia para ti.
Por aquí me resbala que ahora vayas a enfadarte por haber explotado, Dios sabe el cielo que tengo ganado con mi santa paciencia no habiéndote bloqueado nunca de ningún sitio. Por aquí me paso todas las veces que me arrastré sin dignidad alguna a ti rechazo tras rechazo, vacile tras vacile, sólo pensando que te quería, estoy segura de que el Karma me devolverá lo que me merezco y tendré a un hombre que si me ve llorar no pueda hacer otra cosa que secarme las lágrimas y abrazarme. Por aquí voy a empezar a pasarme todo lo que tú has pasado de mí
Por este dedo cae todo sueño y toda ilusión. Por ahí se cae toda la esperanza que guardaba por ti.


No voy a decir que te odio, porque es evidente que aún te amo.
Me has perdido.



Échame de menos.
ESTÚPIDA GILIPOLLAS SUBNORMAL DE LOS COJONES.
QUE NO APRENDES, COÑO.

-Why? What you wish for?
-Something that I can't have...

19 de junio de 2013

Déjà tu vois que je vénère ton image divine,
Ta bouche innocente qui, étant une vrai fille, 
M'a appris à pécher.

Adore toi pour moi était une religion.

Je veux mourir avec la main sur mon cœur.

17 de junio de 2013

Palpita.
Tiembla.
Aprieta.
Moja.
Roza.
Cosquillea.
Enciende.
Arde.
Recuerdo que estaba llorando en una roca alejada del poblado, pensando cómo un sentimiento podía doler tanto. Recuerdo que Kumb, un pequeño revoltoso con el que hice migas, se me acercó.
-¿Qué te pasa?
-¿Eh? Nada corazón, estoy triste.
-¿Triste?
-Sí, triste.
-¿Qué te pasa? ¿No encuentras agua?

Me hizo mucha gracia que me ofreciera su cantimplora de plástico, sonriente, a fin de cuentas eso era para ellos un motivo para llorar antes de que les llevásemos agua por toneladas, eso me hizo sentir estúpida por ver que sus razones probablemente fueran más merecedoras de llanto que cualquiera mía, y sin embargo ahí estaban, sonriendo. Recuerdo cómo me hizo reír mientras gesticulaba al hablar, su sonrisa siempre era la de un ángel, siempre me tocaba lo más profundo cuando me hablaba desde su inocencia.

-No, cielo, me duele el amor, te conté un poquito el otro día, me duele un sentimiento.
-¿Eso es posible?
-, mira. 

Recuerdo cómo presioné mi dedo en su pecho, y apreté varias veces simulando punzadas, él se echó hacia atrás y refunfuñó.

-Normal que llores... Yo no voy a sentir eso nunca. Y tú tampoco deberías
-¿No? ¿Por qué?
-Porque Dios quiere a todo el mundo, tú lo dijiste, siempre seremos amados por él, y él expresa su cariño a través de nosotros, su familia, ¡mientras estés rodeada de la familia de dios siempre sentirás amor bueno! Y, ¿sabes qué?
-Dime, Kumb.
Y él, sacándome una sonrisa sincera, y llenándome de ese amor inocente que los niños tienen, me dijo:



Ponme un ron con hielo, necesito ahogar penas esnifando jazmín.






Ilusa.


16 de junio de 2013


Echo de menos tus manos.

Echo de menos tu aliento y tus brazos erizados. Tus ojos. Echo de menos el color del ron. Echo de menos tu nariz respingona y tus labios sonrientes. 
Echo de menos ser tu musa.
Echo de menos tu voz ronca por las mañanas, tus pies descalzos bajo esos pantalones grises arrastrándote para desperezarte. Echo de menos mirarte fingiendo estar dormida con el pelo por la cara para que no pudieses ver cómo me embobaba. Echo de menos tu olor a tabaco, por mucho que no me gustase que fumases, echo de menos tus buenos días, echo de menos tus mohines, te echo de menos.
Echo de menos como tocabas la guitarra, echo de menos ese aire despreocupado que siempre había, echo de menos rozar tus manos, echo de menos el latir de mi corazón, echo de menos las caricias que tu nariz me daba, echo de menos hacer el amor contigo, echo de menos tu cama, echo de menos tu forma de mirarme. Echo de menos el silbido al llegar a mi casa. Echo de menos que juegues con mi mejor amigo mientras yo me preparaba. Echo de menos tu risa y los motivos por los que aparecía.
Echo de menos tus abrazos, acurrucarme contigo en una cama, echo de menos el tacto de tus pies en los míos, el sonido del agua chocando contra tus hombros en una ducha. Echo de menos mirarte a los ojos,
echo de menos quererte.

"Siempre acaba saliendo el sol"


Aisha.




I feel alone.


And its hurts.
—Pero, ¿cómo puedes vivir sola? Tú no eres feliz, ¿no?
—Por supuesto que no. Ser feliz es un coñazo.
—Pero, ¿no echas de menos tener a alguien?
—A alguien como quién.
—Como un novio.
—¿Para qué?
—Para que te proteja.
—Ya tengo una puerta blindada.
—Ya, pero estando sola, ¿no te sientes un poco sola?
—Mi soledad y yo nos llevamos bien, no necesitamos que venga la soledad de otro y nos dé por saco.
—¿Y no te gusta que te digan que te quieren?
—Sí... Cuando te quiero significa "te quiero", no cuando significa "me perteneces", que es más o menos siempre.
—¿Sabes? Me parece que no has estado nunca enamorada.
—¿Y tú sí? ¿Me vas a decir que estás enamorada?
—Mmm... ¡Yo creo que sí!
—¡Crees que sí! O lo estás o no lo estás, si yo estuviese enamorada no necesitaría media hora para pensarlo.
—Oye, que han sido tres segundos...
—¡Ni tres segundos ni nada! El amor no es algo que puedas poner en duda, es una ola que se te lleva por delante, un puño que te deja K.O., un incendio que te abrasa por dentro.
—Me estás dando un poco de miedo.
—Es que el verdadero amor debería acojonarnos... Debería destruirnos para resucitarnos después, eso es para mí el amor. Y lo que tú llamas amor, pues... es una imitación hecha en Taiwan



Aisha



- Demasiado joven para mí.
- Hahaha... Uno siempre tiene la edad de la mujer que acaricia.




Aisha


Llevo tiempo pensando que el mundo es simplemente estúpido. 
Llevo tiempo pensando en lo mal que puede irle a alguien o lo bien que se puede llevar todo.
Llevo tiempo pensando en la felicidad, la familia, los amigos, los aliados y los caprichos.



¿Qué es la felicidad? Se podría decir que la felicidad es sólo un momento,no hay felicidad constante, solo momentos felices, y como tales, hay que exprimirlos al máximo.

Sonríe jopé, es sólo un momento, no cuesta nada y, encima, estás hasta más guapa, mujer. ¿Qué puede haber más hermoso que la sonrisa de una fémina? 
Bob Marley dijo:
"La curva más bonita de una mujer es su sonrisa."

Dios... ¿Y mi familia? Italia querida, mi Italia amada. La cumbre de mi infancia y adolescencia. La familia es lo más importante que puedes tener en este mundo, es importante no olvidarse de ello al igual que es importante no olvidar que la familia no es sólo aquellos que te corren por la sangresino también aquellos por las que la derramarías. Nunca olvides de dónde vienes, ni a dónde vas. Todo marca un por qué.

#AMIGO ES AQUEL QUE TE CONOCE, Y A PESAR DE ELLO TE QUIERE.

De los amigos no hay que olvidarse nunca, tenerlos siempre, siempre presentes, y sobre todo saber que se cuentan con los dedos de una mano. Por eso, a mí de la mía me sobran, y tan contenta, sé que tengo a los mejores a mi lado, los increíbles y los únicos.

Dios mío, mi Layec, es que me es imposible no decir nada de ti, eres simplemente increíble mi puta, mi preciosidad, mi yonki punkarra, mi malota, jolín, que te quiero, te adoro, que quiero volver a verte otra vez y volver a decirte lo muchísimo muchísimo que te quiero grandísima. 
Siempre voy a apoyarte en todo y sabes que no te miento, y que, por dios, te quiero más que a cualquier cosa. Vales lo que no hay escrito y me lo demuestras cada día (vía "LINE LOCO") con tus malos humos, tus cabreos y tus riñas, tus risas y tus planes, eres una loca, pero, ¡qué coño! yo también lo soy





GRACIAS POR LLEVARME AL INFIERNO.





Mi queridísima Eileen,siempre atenta de cuidarme, siempre llevándome al extremo totalmente opuesto arriba, mi preciosa Eileen, siempre endulzando cada segundo de mi vida. No sé qué haría sin ti, no sé qué pasaría si no te tuviese o te hubiese tenido en momentos tan claves. Eres todo lo que pedí nunca en una amistad, y eres todo lo que no quiero dejar que se vaya. Sólo puedo desear felicidad para ti, sólo puedo querer tu sonrisa y tus delicias.

Tus idas de olla con tus libros... Aún recuerdo cuando me los leías en el hospital, ¡Salida! Te quiero muchísimo pequeña morena, siempre seremos dos tontas románticas que leen cuentos Disney esperando a ese caballero galardonado que nos haga temblar (de diversas maneras, pilla.)
Como dirían en esa situación que tanto soñamos:
HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE


Mi Ruuuuush... Mi compañero de incansables luchas y apoyos, mi fiel amigo incondicional, mi espinita y mi tallo, la persona más importante de mi vida, estás por encima de todo, y de todos, siempre lo has sabido, siempre me lo has demostrado, siempre seré tu Hailie, y tú mi héroe, al que le deberé más de lo que nunca tendré, al que querré más de lo que corazón dispongo. Gracias por cuidar de mí como tu pequeña e inocente Aisha, gracias por todo lo que vivimos, por nuestra historia, por nuestros momentos y nuestros secretos, gracias por tus consejos, por tu apoyo, por tus "Esa es mi chica" cuando conseguía dar una patada decente, por tus reflexiones cuando más he flaqueado, gracias por mantenerme digna y a flote (aunque sé que a veces lo echo a perder y te enfadas, excusez moi... <3



Te quiero.


...

<3

Y por último, y más importante (i'm sorry guys)...

El amor de mi vida, el único que me ha amado siempre, el único que está conmigo, duerme en mi cama y sabe hacerme ver qué es amor con una mirada... El único ser capaz de hacerme sentir completa al 100%, la única cosa a la que de verdad puedo amar.

Él es y será siempre mi amor, mi vida y mi ilusión, él siempre será guardian, mi ángel y mi cielo, mi sonrisa en plena tristeza y la música de mi oídos. Jamás, jamás nunca jamás podré agradecerle lo muchísimo que hace por mí y lo muchísimo que lo amo. Lo amo con cada parte de mi ser.

¿Que quién es ese hombre ideal?
Logicamente, mi perro.





Aisha.


Mi único amor constante, mi perro.


Aisha
.



-Dijiste que necesitabas tiempo.

-Pues entonces hazlo muy muy despacito.



.
Visto que no puedo recuperar el blog (http://mummyishome.blogspot.com) por mi pésima memoria transporto aquí las entradas que sigan significando algo para mí.

Aisha.